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Litigio Estrategico

Litigio Estrategico

En su momento, un juzgado condenó al sacerdote a más de 18 años de prisión por el delito de acceso carnal violento agravado a dos menores de edad. El parroco fue a parar a la cárcel, pero por vencimiento de términos recobró la libertad y terminó oficiando eucaristías nuevamente. Posteriormente el Tribunal Superior ratificó la condena al sacerdote.

En un fallo ejemplificante el Tribunal Superior Sala Civil no solo condenó al sacerdote, tambien inlcuyó en la condena a la Iglesia Catolica como Institución en forma solidaria a pagarles (junto con el sacerdote condenado) 50 salarios mínimos a cada uno de los menores, y 30 salarios mínimos a los padres, más otros perjuicios que se probraron dentro del proceso.

Esta familia víctima son desplazados por la violencia que se ganaban la vida como carretilleros en la plaza, se arrepienten del momento en que acudieron a la iglesia de San Antonio a pedir ayuda para sus hijos.

El padre de esta familia, ante la necesidad de no tener nada que ofrecerle a su esposa y a sus seis hijos, fue a la parroquia por sugerencia de una conocida.

Allí, lo recibió el párroco Luis Enrique Duque, quien se mostró dispuesto a colaborarle, advirtiéndole que sólo podía darle la mano cuidando a sus dos hijos mayores, que entonces tenían 7 y 8 años. Abusando Carnalmente de estos dos menores de edad en múltiples oportunidades.

Cientos de casos similares ocurren día a día, y las familias no denuncian o en muchos casos queda en el anonimato estos graves hechos.

 

Si conoces algún caso similar puedes denunciarlo AQUÍ.

 

Diana, residente en Bolombolo (Antioquia), era madre de dos niños de año y medio y tres meses respectivamente. Ya había denunciado ante las autoridades - Policía Nacional y la Comisaría de Familia de Venecia-Antioquia, ser víctima de maltrato físico, verbal, sicológico y económico por parte del padre de sus hijos, por lo cual Diana estaba a la espera de la resolución del caso, como le ordenó la comisaria de Familia de Venecia.

Diana, no tuvo tiempo de rehacer su vida al lado de sus hijos pues la muerte la sorprendió a manos de su ex pareja Juan David Hincapié, y ante la mirada incrédula de los habitantes del pueblo, le propinó a la madre de sus hijos 36 puñaladas segándole la vida y luego se dirigió a la casa de sus padres que con complicidad lo acogieron. La comunidad quiso cobrarle el hecho pero fue protegido por la policía del pueblo, aquella institución que irónicamente omitió el deber de proteger la vida pese a los múltiples ruegos de protección por parte de Diana y su familia.

En este momento los niños están con la abuela materna, pero la comisaria de Familia de Venecia ya le había concedido la custodia de los bebés al asesino. La familia de Diana teme por ellos, teme represalias y clama por protección y ayuda económica y sicológica, ya que el niño mayor está presentando desórdenes de conducta mostrando agresividad extrema e imitando los movimientos de la mano del hombre que empuñó el arma homicida que lo dejó sin madre. Resulta obvio para todos que la custodia de los niños concedida al asesino de la madre es un hecho aberrante.

La familia de Diana clama para que se difunda su caso con el fin de llamar la atención a las autoridades y entes competentes, toda vez que en este país quien denuncia amenazas y no es político, nunca le otorgan protección real.

Este caso ha sido calificado como Crónica de una muerte anunciada, pues a pesar de las múltiples golpizas que le había propinado el asesino a Diana Bolivar y las denuncias interpuestas ante las autoridades, estas fueron vilmente omisivas en el deber de protección. 

Actualmente esta familia se encuentra acompañada por la Firma Litigio Estratégico, quienes denunciaron a los funcionarios que omitieron el deber de protección, y adicionalmente cursa demanda contra el Estado para que se Reparen los Daños y Perjuicios causados, se conceda una reparación simbolica y se ordene una GARANTÍA DE NO REPETECIÓN. 

 

Si conoces algún caso similar puedes denunciarlo Aquí 

 

 

 

El Juzgado Séptimo Civil del Circuito de Medellín, admitió demanda contra la Clínica Universidad Pontificia Bolivariana (UPB) y la EPS SURA con ocasión a las quemaduras de segundo y tercer grado que sufrió la pequeña Samantha, una bebé de pocas horas de nacida, durante un procedimiento de tamizaje practicado por una enfermera de la Clínica Bolivariana de Medellín, para hacer “el diagnóstico precoz de hipotiroidismo congénito”.

El padre de la menor, Anderson Henao, aseguró que todo comenzó con una confusión en la Clínica Bolivariana, donde a su pequeña se la llevaron a practicarle un examen que ya le habían hecho; pero al regresar con la recién nacida, la madre observó las heridas y de inmediato pidió la urgente atención de la bebé.

"La niña estaba llorando; llore y llore; entonces mi señora la empezó a mirar y vio que las medias estaban goteando sangre. Entones ella (la mamá), angustiada, llamó a las enfermeras a ver qué pasaba… las enfermeras en el momento que le quitaron las medias se trajo la piel, y le dijeron a la mamá que eso no fue nada grave, que eso fue que la habían tallado con el alcohol, que no se preocupara, que la niña estaba bien", relató el padre, también angustiado.

Posteriormente y luego de haberse develado el intento de ocultar los hechos, Samantha fue trasladada a la unidad de quemados del hospital San Vicente Fundación, donde según el diagnóstico debió ser sometida a múltiples intervenciones quirúrgicas.

"Nos dijeron que la niña tenía piel y músculo comprometido, que lo más probable es que a la niña le tenían que hacer un injerto de piel de ella misma", afirmó el señor Henao.

El padre de la niña, angustiado por lo ocurrido, reclama a la Clínica Bolivariana, adscrita a la Universidad Pontificia Bolivariana, claridad y responder por hechos, porque a la fecha aunque les han dicho que responderán por los daños, no les han aclarado cuál fue el mal procedimiento y qué pasará con la enfermera que lo practicó.

"Hay tres versiones distintas de como hicieron el examen, el gerente dijo que fue con agua caliente, la jefe de enfermera dijo que fue con una bolsa de agua caliente, la enfermera que la llevó a la pieza dijo que la tallaron con alcohol, y nadie nos da razón", detalló el señor Henao.

La Familia de Samantha, se encuentra asistida por la Firma Especializada Litigio Estratégico, quienes presentaron la demanda y fue admitida por el Juzgado Séptimo Civil del Circuito. Adicionalmente presentaron denuncias ante el Tribunal de ética de enfermería, Defensoría del Pueblo, Superintendencia de Salud, aunado al avance en la investigación penal contra los responsables que cursa en la Fiscalía General de la Nación. 

 

 

Según Alirio Isaza, padre de Daniela Gutiérrez Sánchez, la mujer que murió violentamente al caer de su moto por culpa de un hueco, la vida de él y toda su familia cambió para siempre tras el deceso de su hija.

 

El trágico hecho, que acabó con las ilusiones de Daniela y embargó de tristeza a todos, ocurrió a la altura de la calle segunda con carrera octava. Tristemente, pasó a ser el segundo hecho en el que una motociclista muere por culpa de un bache en la vía en menos de un año en la ciudad.

 

Daniela era madre de una niña de cinco años de edad, soltera y se ganaba la vida como vendedora de partes para motocicletas en el sector de la carrera cuarta. Según el señor Isaza, “ella era una mujer de muchos amigos, muy alegre, trabajadora y a pesar de ser soltera mantenía bien a su hija”.

“Sumidos en profunda tristeza”

 

Con relación al hecho en el que falleció Danielita, como le decían cariñosamente sus allegados, el padre de la mujer lanza una sentencia que quita el aliento: “el accidente nos ha cambiado la vida totalmente. Éramos muy felices. Nos reuníamos los fines de semana a compartir y este hecho nos cambió la vida para mal, ya no hemos vuelto a congregarnos. La verdad yo tengo una rabia muy grande y claro que pensamos demandar porque son casos que no se deben dejar pasar por alto”.

 

Ayer, la familia se reunió de nuevo, pero no para alguna fiesta o celebración, lo hizo para el último día del novenario que hicieron en memoria de la joven madre. “Lamentamos que hubo necesidad de que el hueco acabara con la vida de mi hija, para que luego lo taparan, como diez días después”, agregó el entristecido padre.

Fatídico día

 

Daniela iba en moto para su trabajo sobre las 7:30 de la mañana y cayó en un cráter que había sobre la calle segunda. En ese momento perdió el control del velocípedo y fue a parar sobre un sardinel que se encuentra en la carrera octava.

 

Malherida, fue auxiliada y trasladada al Hospital, siendo ingresada a la Unidad de Urgencias. De inmediato, el médico que la atendió le practicó una tomografía con el fin de conocer las lesiones padecidas por Daniela y encontró que tenía un trauma
craneoencefálico.

 

El allegado indicó, en tono reflexivo, que a la joven madre posterior al accidente, le practicaron dos TAC en su cerebro “parecía que las lesiones, no eran de gravedad, estábamos muy esperanzados en su recuperación”.

El 31 de diciembre de 2016 les dijeron que tenían que presentarse con carácter urgente en el hospital. “Ese día su estado de salud empeoró y nosotros nos apegamos a la fe”. Posteriormente, el corazón de la joven madre se detuvo para siempre. Las heridas en su cerebro fueron demasiado graves.

Pregunta por la mamá

 

Ahora, Alirio Isaza y Ana Sánchez, junto al padre de la menor, responden por la niña de cinco años que dejó Daniela por culpa del absurdo accidente. Al preguntarle al padre de Daniela si la nieta los ha ayudado a salir de este duelo en el que se encuentran, las lágrimas invaden su rostro y alcanza a expresar con un nudo en la garganta: “la verdad son sentimientos encontrados.

 

Uno se pone feliz al verla, pero también la tristeza nos invade cuando pregunta ¿Dónde está mi mamá?”. Una atmosfera de silencio se apoderó del momento en que se hacía la entrevista. (fuente lanacion.com.co)

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